el blog del nigger: Me duele mi pancita Scooby



viernes, 7 de agosto de 2009

Me duele mi pancita Scooby

Update - a petición del Scooby, se cambió el título del post que originalmente era "me duele el estómago" -

Este relato de mis días de preparatoria es el real, pero seguramente las versiones que se encuentren en los comentarios serán más "divertidos" que el que pongo aquí, porque... bueno, a mis amigos les gusta exagerar y distorsionar los hechos.

Después de haberme curado en salud, ahí les va...

La escuela donde estudié la perparatoria, el Copán, tenía fama entre las escuelas del rumbo, por tener a los alumnos más borrachos... y tiempo después me enteré que entre las generaciones de alumnos, la mía era considerada la de los más borrachos. Por ejemplo, la generación arriba de la nuestra (la de mi hermano) podía recordar quiza unas dos o tres fiestas "memorables" de borrachos... la mía tenía una fiesta "memorable" al menos una vez al mes, por lo que irse de borracho no era nada del otro mundo ya en la prepa.

Sin embargo, yo nunca le tomé el gusto al alcohol. La primera que vez que tomé fue en la secundaria (una cahuama Carta Blanca) pero no me gustó. Durante los años siguientes probé casi de todas las bebidas alcoholoicas pero ninguna me gustó. Esto era bastante raro en una generación de los más ebrios entre los ebrios y quizá lo único que me faltaba era ponerme una buena borrachera para "ver qué se sentía".

No recuerdo la fecha, pero fue por ahi de 1991 cuando se organizó una tardeada en el Quetzal en un jueves. Yo iba decidido a ponerme bien bruto para estar a tono con mis cuates y puedo decir que logré mi objetivo, pero con ciertos errores de cálculo.

Ya había visto a muchos de mis amigos ponerse bien idiotas en cuestión de minutos y si yo quería ponerme ebrio, al menos trataría de disfrutarlo. Un amigo al que le decíamos "el Perro" (uno de los más borrachos) me dijo desde antes que no quería ponerse tan pedo esa noche, por lo que yo decidí que iria al mismo paso de tragos que él, para no ponerme bruto taaaaan rápido.

Resultó que en el antro había barra libre, creo que de 8 a 10, y siendo jóvenes pubertos borrachos sin mucho varo... había que aprovechar. Yo con la idea de seguir el paso del Perro, fui pidiendo lo mismo que él y tomándomelo con la misma rapidez.

La primera cuba de hidalgo... yo igual, la segunda de hidalgo... y yo igual; lo mismo suscedió con la tercera y cuarta... y apenas habían pasado unos 10 o 15 minutos desde que llegamos. La quinta se la tomó de hidalgo otra vez, pero ahí si yo ya no pude hacerlo igual... para mi sexta traté de llevármela tranquila, pero era demasiado tarde... ya estaba pedo.

El siguiente par de horas transcurrió medio en el limbo para mí... recuerdo vagos episodios, incluyendo cuando me dijero que para que se me "bajara" me pusiera a bailar con una chava (que era la más buena de la generación) y yo apenas di dos pasos y tuve que volverme a sentar en mi lugar... no podía ni caminar bien.

Otra cosa que recuerdo es que, como habíamos pedido muchas cubas por la barra libre, en lo que nos tomábamos unas, otras las fuimos poniendo abajo de la mesa como reserva para cuando se acabara la barra libre... y recuerdo que el mesero llegó, se asomó debajo de la mesa, nos regañó y comenzó a sacar las cubas de reserva y llevárselas mientras los que estabamos en la mesa (el Perro, Paquito y yo) ya solo estabamos en calidad de bulto, cada quien sentado con su propia cuba viendo como el mesero terminaba de llevarselas... y ni protestamos.

Llegó el momento en que tenía que ir a platicar con el mounstro debido a mi pedez y pues me dirigí al baño. Al entrar me encontré al Scooby a quien le dije "Chuby, me duele el estómago, creo que voy a guacarerar", a lo cual él solo se rio y se fue. Había otro cuate en el baño, de la generación de mi hermano al que le decían "el Bullo" quien vio como estuve platicando con el mounstro varias veces, hasta que sali blanco del baño y entonces me acompañó afuera para que me diera el aire y se me bajara.

De regreso al antro, encontramos al Perro sentado en la banqueta todo guacareado justo en la puerta de entrada. Volvimos a entrar y Paquito estaba también todo guacareado pero en la mesa en la que estabamos y estaba dormido encima de ella.

No recuerdo nada más de eso sino hasta que Roldán tuvo a bien llevarme a mi casa, con el justificado temor de que fuera a vomitar en su coche durante el trayecto, pero practicamente tenía el estómago vació y no hubo mayores complicaciones. Llegando a mi casa tuve la experiencia de la "cama voladora" y tuve que "hacer tierra" para poder dormirme... y obviamente todo mi cuarto quedó apestando a alcohol.

A la mañana siguiente, que era día de clases, mi papá, que nunca se metía a mi cuarto, entró y afortunadamente no vio mi condición de "crudo" y el olor ya se había disipado para fortuna mía, pero hacía mucho ruido buscándo no sé qué y yo traía un fuerte dolor de cabeza, obviamente. Me bañé, vestí y todavía con los ojos rojos de la peda/cruda me fui a la escuela con mis lentes oscuros.

En la escuela había faltado más de la mitad del salón y los que habíamos llegado, todos ibamos con lentes oscuros y nuestras botellas de refresco para la cruz. La maestra que nos tocó fue bastante comprensiva y prácicamente no nos dio clase y nos fuimos temprano...

Eso sí, puedo decir que soy la única persona en este mundo que, después de su primera borrachera dijo que no volvería a tomar y lo cumplió. A la fecha no he vuelto a tomar mas que uno que otro trago o sorbo que juntos (desde ese día a la fecha) no llenaría ni un vaso completo.

Ahhh, sí, el error de cálculo que cometí fue en "tratar" de seguir al Perro, que se llevó el título de "el más borracho de la noche". Obviamente nunca le hubiera podido seguir el paso.

Esa fue la historia... pero seguramente en lo comentarios, específicamente de Héctor, encontrarán "(su) la verdadera" historia de qué paso esa noche ¬¬.

Nigger

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1 Comments:

Anonymous Héctor dice...

Querido Negro,
Contrario a lo que puedas pensar...no voy a balconearte, y menos en tu blog. Solo puedo decir que los eventos que describes son precisos y correctos...salvo lo que pasó en el baño....cómo podrías recordarlo a ciencia cierta si estabas pedisisísimo???? En fin...la neta es que me hiciste reír mucho con tu escrito y además ya mucha gente sabe lo que en realidad sucedió. No hay necesidad de alimentar tus fantasías masoquistas haciéndote pedazos en este pequeño espacio. Solo un ligero detalle....el título sí que es una mentada de madre realmente debería ser: ME DUELE LA PANCITA SCOOBY!!!

domingo, agosto 09, 2009 11:59:00 a. m.  

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