el blog del nigger: 300 hoplitas lacedemonios vs 1 millón de medos y persas



jueves, 29 de marzo de 2007

300 hoplitas lacedemonios vs 1 millón de medos y persas

El domingo vi la película de los 300.

Esta película está basada casi cuadro por cuadro de un comic de Frank Miller que se basa someramente en un hecho histórico. La película, al igual que el comic, no trata de reflejar el hecho histórico como tal, y más si se toma en cuenta la cantidad de personajes "no humanos" que aparecen en la historia.

Voy a tratar de poner aqui los extractos de la historia real, o por lo menos, de lo que se ha rescatado de los historiadores:

El primer acontecimiento significativo fue la batalla de Marathon, en la que el rey Dario, en el año 490 a.C. llevó a su ejercito a pelear contra Atenas, quienes le pidieron ayuda a los espartanos. Esparta prometió la ayuda pero después de sus fiestas rituales y para cuando se presentó la batalla, los atenienses tuvieron que pelear solos al mando de Milciades, ganando la batalla y humillando a Dario.

El hijo de Dario, Jerjes, quiso vengar la derrota al conformar un numeroso ejército mejor entrenado y con una guardia personal de 10,000 soldados que recibieron el nombre de los 10 mil inmortales, ya que siempre que caía alguno, era remplazado inmediatamente. Sin querer entablar una batalla directa, y a la manera de esa época, les propuso a los pueblos girego someterse a él, demostrando su sumisión con alguna ofrenda de agua y tierra, a manera de humillación a Jerjes.

Tanto Esparta como Atenas, no quisieron someterse a tal humillación, por lo que Jerjes mandó su ejéricito a la penínusla griega. Aquí hubo otro hecho significativo, cuando los mensajeros del Rey Jerjes, al dar la petición de Jerjes al rey de Esparta (que no era Leonidas todavía), fueron brutalmente asesinados.

Los siguientes meses fueron terribles en desastres naturales para los espartanos quienes condenaron el hecho al rey de Esparta y este mando a dos ricos y jóvenes voluntarios espartanos a sacrificarse ante los persas por la falta dimplomática que habían cometido. Al llegar a Susa, capital del imperio persa, Jerjes trató de obligarlos a postrarse ante él a lo que respondieron: "Rey de los medos, los lacedemonios nos han enviado para que puedas vengar en nosotros la muerte de tus embajadores en Esparta". Jerjes respondió que no era un asesino y los mandó de regreso a Esparta para que siguieran con el cargo de conciencia.

Jerjes comezó la invasió en el año 480 a.C. y se dice que su ejercito se constituía por entre 500,000 y 2 millones de hombres (según Herodoto, podrían haber sido casi 5 millones). Al menos la mitad de sus hombres, de ser de 2 millones, eran esclavos, herreros, carpinteros, costureros, cocineros, abastecedores, aguadores, espías, diplomáticos, consejeros y demás, que no entrarían en combate. Los griegos fueron a consultar al oráculo de Delphos para saber su suerte frente a los pesas y el oráculo les dijo que debian agruparse en la entrada de Atenas, pero requería de tiempo para que el ejercito persa fuera detenido, y maniobrar la defensa de Grecia.

Entre otras cosas, les dijo el oráculo, se requería que todos los griegos se agruparan en la defensa y se necesitaría el sacrificio en batalla de un rey espartano. Leónidas asumió este rol sin vacilar y para organizar la defensa para detener a los persas, decidió tomar a 300 espartanos, de sus mejores guerreros, que fueran padres de al menos un hijo varón para perpetuar su nombre.

Junto a los hoplitas espartanos (300), se juntaron sus ilotas (600), los de tegea (500), Mantinea (500), Orcómeno (180), Arcadia (1,000), Corinto (400), Fliunte (200), Micenas (80), Tespios (700), Tebas (400) y 1000 focences y todos los locros, que entre todos conformaban un ejército de alrededor de 6 mil hoplitas (para los ignorantes, se les decia hoplitas debido a que usaban escudo u "hoplit" y a los espartanos también se les llamaba lacedemonios). Leónidas, como estatega se enfiló a Termópilas para enfrentar a los persas. Termópilas era también llamada la entrada de aguas calientes y lo escogió porque era un desfiladero que ocupaba unos 300 metros de ancho, pero en algunas partes era de apenas 25 metros, escogiendo Leónidas uno de esos estrechos pasos para detener a los persas.

Escogido el lugar, y en espera de la batalla, los espartanos establecieron su campamento dedicándose a tomar sus rituales antes de la batalla. Ambos bandos mandaron a sus espías y mensajeros al otro bando para considerar la escala y la estrategia según el poderío armamentístico propio y del rival. La sopresa para los persas fue que cuando llegaron a ver a la resistencia griega y considerando su superior cantidad de hombres, le exigieron en el nombre de Jerjes, que les entregaran sus armas. Leónidas, les contestó con la épica frase: "Si Jerjes quiere nuestras armas, que venga a tomarlas".

Los espias, a su vez, llegaron a ver a los hoplitas espartanos en un ritual extraño y confuso para ellos. Los espartanos tenían una cultura muy fuerta hacia la muerte o el "hades" en donde su mejor honor era muriendo en batalla. Por ese motivo, los espartanos antes de cada batalla, se dedicaban a hacer ejercicios, a peinarse la cabellera y lustrar sus escudos y cascos. Los espías persas regresaron con Jerjes con estas noticias y durante varios días no se dio la batalla, en espera de que el otro bando la iniciara. En cuanto a los espías espartanos, uno de ellos regresó con la noticia de que tenían tantos arqueros, que si tiraban sus flechas todos juntos, taparían la luz del sol. Un hoplita espartano entonces dijo otra de las épicas frases: "Mejor, así pelearemos a la sombra".

Obviamente, para los intereses griegos, ellos no serían quienes la inciarían la batalla y cuando llegaron los persas, cuya principal ventaja, además de la superioridad numérica, era su velocidad en combate, ya que no cargaban más que con su arma, ya fuera espada o arco o lanza. Los espartanos mandaron la famosa falange consistente en una línea frontal con los escudos de unos 40 o 50 hombres y el resto de ellos solo empujando o sosteniendo el embate. Las oleadas de combatientes persas se ensartaban en las largas lanzas que sobresalían de los escudos espartanos. Durante dos días la batalla se presentó de igual manera, y espartano que era derribado, inmediatamente era sustituído por otro para seguir con una primera línea.

Jerjes impaciente de no poder atravesar, mando a su elite de los 10,000 inmortales con el mismo resultado el tercer día. Para cuando declinaba el día, un traidor Efialtes, llegó hasta Jerjes para pedir una recompensa a cambio de mostrarle una ruta que franquearía el tepón griego para conducirlo hasta su retaguardia. Avisado Leónidas de tal traición y que era imposible tapar también ese paso, hizo dos acciones: La primera fue decirle a los hoplitas que no eran espartanos a que se retiraran de la batalla y que èl se quedaría con los espartanos únicamente. De esta órden se retiraron casi todos, excepto 700 tespianos que junto a los 300 espartanos solo conformaban una guardia de 1,000 hombres contra los millares persas. La otra orden fue mandar hacer un abundante desayuno para sus hombres y una última lustrada a sus cascos y escudos. Ahí vino la tercera frase épica: "Lacedemonios: desayunad bien, porque hoy cenaremos en el Hades"

Los persas efectivamente rodearon a los griegos y los lograron vencer, no sin antes haber tenido un saldo de 20,000 bajas por solo los 1000, griegos que mataron en el cuarto día. Cuenta la historia que cuando quedaban un puñado de espartanos, justo cuando acababan de matar a Leónidas, los restantes se dedicaron a proteger su cuerpo con tal fiereza, que los persas, ya atemorizados, decidieron acabarlos con flechas para no volver a enfrentarse cuerpo a cuerpo.

Los espartanos, antes de la batalla, dejaron una inscripción que decía: "Oh extranjero, informa a Lecedemonia (Esparta), si pasas por ahí, que aquí yacen sus hijos defendiendo su ley".

Ὦ ξεῖν’, ἀγγέλλειν Λακεδαιμονίοις ὅτι τῇδε
κείμεθα, τοῖς κείνων ῥήμασι πειθόμενοι

Los griegos finalmente lograron salvarse de la conquista, pero Acrópolis fue quemada y destruida. Las batallas navales que se sucedieron, con el mando de otro rey espartano, obligaron a retirada definitiva de los persas y una siguiente invasión enfrente ahora sí, al ejército regualr espartano y fueron aniquilados.

La batalla de Termóplias, aunque se perdió, se considera una victoria por dos razones: Les dio tiempo a los griegos de reagurparse y las bajas que causaron a los persas, tanto en número como en moral, fueron desproporcionadas y les dieron ventaja en la batalla definitiva.

Si ven la película, no esperen encontrar todos los hechos que aquí se narran, pero en cuanto a la batalla y la superioridad espartana, no hay duda.

Nigger

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3 Comments:

Blogger Satan dice...

Buen post fuera de "(para los ignorantes, se les decia hoplitas debido a que usaban escudo u "hoplit" y a los espartanos también se les llamaba lacedemonios)".

Pinche historiador de tercera con actitud condescendiente hacia el lector.

Perdonenos Profe Arturo.......

viernes, marzo 30, 2007 5:34:00 a. m.  
Anonymous Moldoon dice...

jajaja pos como yo no tenía idea de lo que era un hoplita la aclaración fue tan necesaria como bienvenida. Buen post.

sábado, abril 07, 2007 10:53:00 p. m.  
Blogger JIFF dice...

Hay que darle chance, recuerda que la mayoría de sus lectores estamos en México (lo que arroja un público potencial bastante susceptible de beneficiarse de estas pequeñas ayudas)

domingo, abril 15, 2007 2:28:00 p. m.  

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