el blog del nigger: Sistema de reclutamiento otomano



miércoles, 20 de agosto de 2008

Sistema de reclutamiento otomano

Ya mencioné en algunos posts pasados de que el imperio otomano basaba su estilo de vida y el control de sus tierras en base a una fuerte cultura militar. Existían los timariotas que eran los soldados de caballería y que debían mantener su sustento durante las campañas debido a las rentas que les reportaban los territorios bajo su control.

Pero también existía en cuerpo de jenízaros, que en un principio estaban conformados por puros hombres que no eran ni turcos ni musulmanes. Al inicio del imperio, se les llamaba despectivamente los "cristianos" o "infieles", pero la estructura del poder impuesta por el sultán estipulaba que fueron estos "infieles" los que se encargaran de su cuidado personal como guardia imperial.

El motivo era simple, este tipo de personas no contaban con las aspiraciones propias de los de la misma raza o creencia del sultán, por lo que resultaban ser más leales a su señor. Los jenízaron siempre estuvieron en calidad de esclavos, pero no por ellos dejaban de gozar de los más altos privilegios y estilos de vida del imperio.

Pero para hallar a las personas idoneas para esta labor, se requería de un adiestramiento, formación militar y recursos para lograr de los jenízaros una fuerza temida por tanto por los enemigos del imperio, los timariotas y a veces hasta el mismo sultán. El sultán incluso debía de contar con la aprobación de los jenízaros para legitimizar su sultanato una vez ascendido al trono. La forma en que se instituyó el reclutamiento del cuerpo de jenízaron fue mediante las levas.

La leva consistía en que cada determinado tiempo, generalmente cada 5 años, la guardia imperial levantaba un censo a la población, calculaba el número de reclutas necesarios y emitía sus necesidades de leva. Este procedimiento hacía que la cantidad de reclutas por la leva fuera variable y podía abarcar desde un muchacho por población hasta un muchacho por cada 20 poblaciones. La leva se hacía exclusivamente en las poblaciones no turcas o musulmanes, siendo las más solicitadas para esta práctica, las zonas conquistadas de Europa, específicamente de Grecia, Bosnia, Servia, Croacia y Hungría. En la historia de los otomanos, podemos leer de muchos hombres poderosos que eran servios, croatas o bosnios principalmente.

Al llegar a una determinada población (o poblaciones) el requerimiento de personal para la leva, los habitantes de aquellas poblaciones buscaban a los muchachos que cumplían con los requisitos necesarios en la leva, principalmente de edad, que debía ser de entre 12 y 15 años y de que tuvieran hermanos. Las familias de estos muchachos debían ponerse de acuerdo de a quién enviarían. Pudiera parecer un sistema cruel o hasta inhumano o desconsiderado, pero en la realidad tenía sus ventajas y no todos quedaban inconformes con el sistema.

Las familias de las poblaciones debían aportar los recursos necesarios para la manutención del muchacho durante un año, exceptuando la familia del muchacho, quienes no siempre sufría la pena de mandarlo a Estabul por la leva, porque estando en el cuerpo de jenízaros y sí era aceptado, podría ocupar cargos tan importantes como paje de cámara del sultán, donde tendría acceso directo al sultán, privilegio que ni los grandes visires tenían. Eso les podría reportar rentas, lujos y privilegios a la familia del muchacho.

Una vez reclutado, había un estricto registro de qué muchachos eran enviados de sus lugares y quienes llegaban a Estabul, sede de los jenízaros, para evitar ser suplantados en interés de los encargados de llevar a Estabul a los reclutados. Al llegar a Estambul, a los muchachos se les asignaban diferentes tareas a manera de preparación, como estar en la cocina, en los campos, ayudar en labores de riego, siembra, cuidando caballos, ayudando a los visires, ulemas, jueces y en el mejor de los casos, como asistentes de cámara del sultán.

En el palacio del sultán habían diferentes edificios, y los recultas vivían en el primer edificio o palacio, y conforme ascendían en categoría y adiestramiento, accedían hasta el tercer palacio donde estaba en cuerpo de elite de los jenízaros y guardia personal del sultán. Muchos de los recultados durante la leva eran asignados a los campos de batalla como soldados rasos, sin llegar a ser "jenízaros" y otros reclutas eran asignados a labores administrativas, desde donde podían acceder a puesto de gobierno y de poder con el favor del sultán, ya que no dejaban de ser esclavos del sultán desde el momento de su reclutamiento.

Los que se quedaban en el cuerpo de jenízaros tenían la consigna de cuidar al sultán y sus bienes, ya que de ello dependía su manutención y por tener a su cargo los bienes del sultán, podían ejercer un gran poder en sus decisiones. No obstante de que eran esclavos, podían tener lujos, poseer tierras y negocios, e incluso ser nombrados gobernadores de sancaks o provincias. Desde luego no podían ser timariotas, pero podían también ser jueces y estar por encima de un timariota en el aspecto civil. Claro que tampoco podían tener esclavos.

Los jenízaros tenían fama de ser los más aguerridos de los combatientes del imperio otomado, al grado de que ningún sultán otomano fue capturado, muerto, herido o siquiera perseguido en las batallas, incluso a pesar de perderas. Los sultanes otomanos ejercía parte de su legitimidad por su valentía en batalla, pero conforme el imperio fue expandiéndose, el sultán dejó de dirigir las batallas y luego ni siquiera iba a las campañas, por lo que la labor de los jenízaros eran menor. Como su labor era la de proteger al rey, pocas veces les importaba si se ganaba o no la batalla, por lo que cuando el sultán ya no iba a las batallas, muchos jenízaros que fueron llamados a combates, no pelearon con la misma ferocidad.

Los jenízaros por su condición de esclavos no les interesaban las batallas en sí, debido a que un esclavo no tenía acceso a los botines ganados a los enemigos, ni acceder a las tierras como timariotas, por lo que los incentivos de expandir el imperio se centraban en su fuerza política como guardia imperial; desde ahí presionaban para conquistar más tierras para luego poder tener cargos de jueces, gobernadores u otros en estas tierras. Esta fuerza de poder (sustenada en su superior adiestramiento militar) provocó que en dos ocasiones, en los siglos XVI y XVII, provocaran la destitución del sultán, e incluso la de imponer mediante su respaldo a otros aspirantes a sultán.

Regresando a la leva, a finales del siglo XVI y principios de XVII, la necesidad de hacer levas fue disminuyendo, dado que los jenízaros ya no salían a las campañas y sus bajas eran mínimas, pero ante la presión de la población que quería que sus muchachos fueran recultados por los beneficios que conllevaban, se tuvieron que crear puestos intermedios para labores que estaban ya bien definidas. Como el sustendo a partir del segundo año era del tesoro imperial, esta carga económica llevó a un desequilibrio en las finanzas del imperio provocando el descontento del cuerpo de jenízaros.

La falta de expansión del imperio, la pasividad militar de los sultanes y la fuerza política ganada por los jenízaros, todo en conjunto, fue otro factor clave para la debacle del imperio otomano en el periodo de 1650-1660. La leva se volvió ineficiente y provocó los sobornos para excentar el tributo de la leva en las poblaciones económicamente más ricas, provocando que el sistema se hiciera obsoleto por la falta de renovación de personal imperial y de los propios jenízaros, que perdieron a la postre su fuerza e influencia.

Una de las ventajas que conllevaba el aplicar la leva a territorios recién conquistados era el poder tener acceso a tecnología, cultura, estrategia y formas de gobierno que amalgamaban los otomanos a las propias y así se fortalecían. Muchos de los muchachos que fueron reclutados, al saber escribir y llevar bitácoras, fueron los escribas por excelencia para obtener los legados que hoy en día podemos conocer de los otomanos de esos siglos. Además, de esta manera no se rezagarón en la carrera armamentista que se llevó a cabo con los venezianos, franceses, españoles y demás europes a raíz del uso de la pólvora en rifles y cañones.

Hasta aquí, el sistema de recultamiento. En el siguiente post de los otomanos, tocaré el tema de la sucesión imperial, el tesoro, el consejo imperial y la legislación otomana.

Nigger

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3 Comments:

Blogger Tony Zorro dice...

Orale, yo siempre creí que un jenízaro era un gendarme...











...




No, no es cierto...

Lo que si me sorprendio fue que en realidad eran mercenarios. Yo siempre crei que eran turcos y musulmanes de pura cepa. Pero a pesar de ser esclavos en jaula de oro, de que les convenia les convenia...

jueves, agosto 21, 2008 3:04:00 p. m.  
Blogger Nigger dice...

Bueno, pero tampoco es que tuvieran muchas opciones. Esos territorios siempre eran un "toma y daca" entre otomanos, hugaros, venezianos, germanos, etcétera.

Al final de cuentas era un impuesto del gobierno el reclutarlos y lo mejor que podían hacer era sacarle provecho.

jueves, agosto 21, 2008 6:04:00 p. m.  
Blogger Rox dice...

Muy chido post, muero por ir a estambul :(

Oye, porque no le pones etiquetitas a tus posts para que asi no lea los de la formula uno porque me marean :P

Saludos

miércoles, agosto 27, 2008 10:48:00 a. m.  

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