el blog del nigger: EMBI y el dólar



lunes, 9 de marzo de 2009

EMBI y el dólar

Otro de finanzas con respecto al dólar. Hace unos 7 días hábiles, el dólar por fin rebasó la barrera de los 15 pesos. Luego luego trató de alcanzar la barrera de los 15.50, pero se mantuvo por la banda de 15.30 y 15.40, hasta que el fin de semana bajó a 15.20. Pero hoy otra vez volvió a niveles altos y rebasó los 15.50 lo que provoca que sigan creciendo los temores de que siga escalando en precio a niveles de 16 y los más pesimistas dicen que hasta 17.

Pero la más grande pregunta respecto a la subida del dólar es ¿porqué? El gobierno y las autoridades monetarias dicen que el peso está subvaluado y que debería estar en niveles de 13 para abajo. La realidad es que ante un esquema de libre flotación, como lo está el peso, su nivel es reflejo fiel del mercado... sus oportunidades y sus miedos.

El miedo en el mercado mexicano es el que más ha influido en la actual condición de la paridad. JP Morgan desde hace varios años ha desarrollado el indicador más confiable sobre la seguridad o riesgo de invertir en cada país, especialmente en los países considerados mercados emergentes. México forma parte de este grupo de países y es por ello que el indicador es de relevante importancia para todos los inversioniestas que estan en el país y los que posiblemente llegarían. Este indicador se le denomina EMBI (Emerging Markets Bond Index).

Los crecientes riesgos de establecer un negocio en México siempre va estar reflejado en el EMBI y dado que la inversión extranjera que está en el país ha consultado este indicador, lo toma con seriedad para darle continuidad a su negocio en México o no. La respuesta a este indicador y lo que se ha reflejado en estas semanas es un claro NO. El EMBI es tan malo en estos momentos que invertir en México o seguir invirtiendo en México no parece viable.

Como país emergente, una de las ventajas que se debe presentar respecto a los países de 1er mundo es que se deben de dar incentivos para invertir, como mejores tasas de interés, incentivos fiscales, etcétera. Pero en últimas fechas, estas ventajas no se han dado para beneficiar el mercado interno. Las tasas de interés siguen a la baja y son un reflejo de la baja en el consumo y su intención de aumentarlo.

Por otro lado, la situación que ha desatado la lucha con el narcotráfico ha puesto a todos (ayudado en gran manera por los medios de comunicación) en un estado de inseguridad que se ha reflejado en la huída de la inversión externa y su consiguiente flujo de dólares fuera del país. Todavía no se publican las cifras de inversió externa directa, pero seguramente serán muy poco alentadoras y se podrá verificar la salida de estos flujos.

Y por si eso no fuera suficiente, la tendencia internacional es la compra masiva del dólar. En todo el mundo el dólar se ha revaluado y está llegando a niveles que nadie imaginaría (solo basta ver la paridad con la libra esterlina o el yen japonés) y aunque pudieramos decir que nuestra economía está fuerte, lo cierto es que en el mundo siguen viendo como la más fuerte a la gringa y eso también debilita al peso.

El Banco de México anunció la subasta de 100 millones de dólares diarios para ayudar al peso, hasta mediados de junio. Esto significa casi 3/4 partes de los que se han gastado ya en subastas desde octubre de 2008. Pese a ello, y que las cifras se antojas exorbitantes, no significa ni siquiera en total, más del 15% de las reservas totales de México, pero la intervención sigue siendo insuficiente para revertir la tendencia.

No solo sigue latente la posibilidad de que aumente, sino que nadie ve cuando pueda el peso revertir la tendencia aún con los malos niveles de los indicadores gringos, como el desempleo, la inversión, tasas, crecimiento, etcétera. México todavía no se puede siquiera empezar a reponer del vendabal externo como para cuidar su economía interna. La duración de la crisis sigue siendo una incertidumbre y los mejores pronósticos (incluyendo los míos de que el dólar terminará a 14.50 el año) no pueden tomarse como definitivos todavía. Ningún economista de renombre daría un pronóstico con más de 50% de probabilidad.

En pocas palabras, nadie sabe si estamos en lo más duro, al inicio de la crisis o si ya se puede considerar que lo que sigue es cuesta abajo. Nadie puede... ni yo.

Por lo pronto, les dejo una imagen poco alentadora que mando una persona asustada:


Nigger

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